|
La dependencia tecnológica |
Día a día hay inventos tecnológicos que cada vez son más sofisticados, con ellos se va modificando nuestra manera de vivir y vamos haciéndonos dependientes de ellos, a tal grado que si alguna monería de estas se descompone, no sabemos qué hacer.
¿Qué pasa si se va la luz, se descompone la computadora o perdemos el celular? Seguramente entramos en pánico porque, es cierto, son parte de nuestra vida cotidiana y damos por hecho que con sólo apretar un botón siempre tendremos acceso a la información que contienen.
Estoy de acuerdo que con algunos sociólogos que dicen que la tecnología es un dios y un demonio: nos facilita la vida y soluciona problemas, pero a la vez nos hace más frágiles y dependientes, además de que crea situaciones nuevas no tan sencillas de arreglar, como la contaminación y el consumo excesivo de energía.
Por otro lado, plantearnos vivir sin tecnología es absurdo, pues es parte de nuestra realidad y prácticamente todo funciona gracias a ella. No podemos dejar de reconocer que ha salvado muchas vidas y por su conducto se han logrado importantísimos descubrimientos científicos.
La cuestión es que por comodidad, la mayoría de las personas que tienen acceso a las máquinas se han acostumbrado a no ejercitar su memoria, mente y creatividad.
La idea no es satanizar a la tecnología, al contrario, hay que agradecer que existe, pues nos hace la vida más sencilla.
Simplemente aprendamos a usar un poco más nuestra memoria y de vez en cuando “desconectarnos”, OK!
El próximo chicle que masques, saboréalo, y también siéntete orgullosa porque es otro regalo de México para el mundo, OK!
|